lunes, 9 de junio de 2014

La década prodigiosa de Nadal

Con su triunfo de ayer en Roland Garros, Rafael Nadal es el primer hombre de la historia en ganar al menos un Grand Slam durante diez años consecutivos. Desde 2005 hasta 2014, Nadal ha completado una década prodigiosa, una continuidad en el éxito sin precedentes. Otros grandes tenistas de la historia como Roger Federer, Pete Sampras y Bjorn Borg sumaron ocho años consecutivos logrando títulos de Grand Slam. Además, los nueve títulos de Roland Garros de Nadal superan en dos el anterior récord de siete en un Grand Slam.

El noveno título de Roland Garros de Rafael Nadal conlleva otros datos que le reafirman como uno de los mejores tenistas de la historia. Su decimocuarto Grand Slam le iguala con Pete Sampras en la segunda posición del ranking histórico y le sitúa a tres títulos del récord de Roger Federer.

Además, a pesar de las lesiones que le han castigado durante su carrera, Nadal acumula diez años consecutivos como campeón de, al menos, un Grand Slam: 2005 (Roland Garros), 2006 (Roland Garros), 2007 (Roland Garros), 2008 (Roland Garros y Wimbledon), 2009 (Australian Open), 2010 (Roland Garros, Wimbledon y US Open), 2011 (Roland Garros), 2012 (Roland Garros), 2013 (Roland Garros y US Open) y 2014 (Roland Garros).

A lo largo de la historia del tenis masculino, algunos jugadores han logrado títulos de Grand Slam en una franja temporal más amplia. Otros han sido más dominadores durante varias temporadas. Pero nadie ha sumado diez años consecutivos ganando un Grand Slam. Ni siquiera antes del comienzo de la era Open (1968). La continuidad de Nadal como campeón de grandes no tiene precedentes en la historia del tenis masculino.

Roger Federer logró títulos de Grand Slam consecutivamente durante ocho temporadas  (desde Wimbledon 2003 hasta el Australian Open 2010). Pete Sampras también fue campeón de un grande durante ocho años consecutivos (desde Wimbledon 1993 hasta Wimbledon 2000). Bjorn Borg, gracias sus éxitos en Roland Garros y Wimbledon, también ganó un Grand Slam ininterrumpidamente durante ocho años (de 1974 a 1981).

El caso de Rod Laver, otro de los mejores tenistas de la historia, es peculiar, ya que el australiano no pudo competir en los Grand Slam desde 1963 hasta 1967 al ser jugador profesional. De este modo, a pesar de su regularidad, Laver sólo ganó títulos de Grand Slam consecutivamente durante tres años (entre 1960 y 1962). Bill Tilden (1920-1925), Roy Emerson (1963-1967) e Ivan Lendl (1984-1987) son otros de los tenistas que alcanzaron una continuidad destacada como campeones de un grande. 

Hace un año, Rafael Nadal se convirtió en el jugador más dominador de un Grand Slam con su octavo título en Roland Garros. Max Decugis también logró ocho a principios del Siglo XX, pero en aquella época sólo competían jugadores franceses, por lo que el valor histórico de estos títulos siempre se ha relativizado. El noveno Roland Garros de Nadal supera en dos el récord de títulos individuales en otros Grand Slam, incluyendo los años anteriores a la era Open:

Australian Open: 6 - Roy Emerson (antes de la era Open).
Wimbledon: 7 - Roger Federer, Pete Sampras y William Renshaw (antes de la era Open).
US Open: 7 - Bill Larned, Bill Tilden y Richard Sears (todos ellos antes de la era Open).
Nueve Roland Garros, diez años consecutivos de grandes éxitos, catorce títulos de Grand Slam y 28 años recién cumplidos. Rafael Nadal sigue escribiendo su historia con letras de oro.

jueves, 29 de mayo de 2014

Cita crónica de Garbiñe Muguruza: Prodavinci.com

'Otra reseña, escrita por Juan Manuel Muñoz en puntodebreak.com, indica:

“La historia de una jugadora de 20 años que llegó a Roland Garros como número 35 del mundo, arrasó a la número uno y torturó a otra campeona hasta casi derrotarla. El potencial de Muguruza y la seguridad en su juego, reforzada tras este torneo, hacen presagiar que la tenista española de origen venezolano jugará muchos partidos como el de hoy a lo largo de su carrera”.




viernes, 4 de abril de 2014

Tommy Haas gana el tiempo perdido



Tommy Haas simboliza el espíritu de superación con una raqueta. A lo largo de su carrera, el jugador alemán ha combinado la elegancia tenística en la pista con el sufrimiento fuera de ella. Descubierto por Nick Bolletieri, mentor de numerosas estrellas mundiales, se mudó con 13 años a la academia del gurú estadounidense en Florida.

Alcanzó el número dos mundial con 24 años, pero la felicidad por su trayectoria deportiva se truncó el 8 de junio de 2002. Recibió una llamada telefónica. Su novia lloraba. Los padres de Tommy, Peter y Brigitte, habían chocado contra un camión con la moto Harley Davidson que su hijo les había regalado. Yacían inconscientes en el asfalto. Pero el padre de Haas superó un estado de coma con la misma fortaleza que Arnold Schwarzenegger, su compañero de colegio en Austria. 

El accidente hizo que Haas apartara su carrera tenística durante unas semanas para estar junto a sus padres. Ni siquiera Wimbledon le importó en aquel momento. Unos meses después, sufrió su primera lesión grave de hombro que le dejó en blanco en 2003. La recuperación fue muy lenta y el jugador alemán no volvió al top 10 mundial hasta 2007. Entre febrero de 2010 y mayo de 2011, su cadera y su hombro le apartaron de las pistas otra vez. Con 33 años, Tommy no tenía nada que demostrar, pero eligió luchar para seguir disfrutando del tenis.

La clase y el talento de Haas le hicieron ganar el tiempo perdido. Alcanzó el undécimo puesto del ranking mundial, ganó a Roger Federer en la hierba de Halle, a Novak Djokovic en la pista dura de Miami y sumó títulos a su palmarés. En total, 15 copas de campeón desde Memphis 1999 hasta Viena 2013, una medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Sidney 2000 y el privilegio de disputar las semifinales del Open de Australia y Wimbledon.

Tommy cumplió 36 años este jueves con un bonito regalo estadístico. Se convierte en el séptimo jugador de la historia que se mantiene en el top 20 a esa edad. Anteriormente lo hicieron Rod Laver, Roy Emerson, Ken Rosewall, Arthur Ashe, Jimmy Connors y Andre Agassi. A día de hoy, Haas es el número 17 mundial. Curiosamente, su peor ranking en el último año, pero suficiente para formar parte de una lista en la que sólo han figurado leyendas del tenis.

Otra lesión de hombro le ha impedido jugar en Miami y en la eliminatoria de Copa Davis que Alemania disputa este fin de semana. Así ha transcurrido la carrera de Tommy Haas, un hombre tan acostumbrado a superar problemas para alcanzar el éxito como a su vida en Bradenton (Florida), su casa desde los 13 años. Este arraigo le hizo adquirir la ciudadanía estadounidense en 2010 sin perder su nacionalidad alemana. Ahora, junto a su mujer Sara y su hija Valentina, pone a punto su hombro derecho para seguir demostrando que la clase no tiene edad.

lunes, 31 de marzo de 2014

Las dos caras de Djokovic



“Si te encuentras con el triunfo y la derrota, trata a esos dos impostores del mismo modo”. La célebre frase de Rudyard Kipling en el acceso a la pista central de Wimbledon resume las dos caras del deporte. Todos los tenistas se han encontrado a los dos impostores de Kipling en múltiples ocasiones, pero la magnitud del triunfo y la derrota varía según la grandeza del momento.

Novak Djokovic es uno de esos campeones que acumulan demasiadas oportunidades perdidas en acontecimientos que definen una carrera, en partidos que separan a los mejores de la historia de otros números uno. La mente de Djokovic es un laberinto de difícil acceso. El jugador serbio dio un salto cualitativo a nivel psicológico en 2011. Actuó con la determinación de los grandes campeones, con el instinto asesino que identifica a quienes marcan una época.

Sin embargo, Djokovic dejó de ser un depredador en la primavera de 2012, como si el reconocimiento logrado colmara su ambición. Mentalmente, regresó a los años previos a 2011. Mantuvo la excelencia tenística, pero su mirada ya no era la de un tigre. Este cambio se ha reflejado especialmente en las rondas finales de los últimos Grand Slam, donde la exigencia mental se prolonga.

Tras su épico triunfo ante Nadal en la final del Open de Australia 2012, Djokovic ha acentuado su bipolaridad. Desde entonces, se ha proclamado campeón de ocho Masters 1000, dos World Tour Finals (torneo de maestros) y un solo Grand Slam: el Open de Australia 2013. A día de hoy, Djokovic es el vigente campeón del torneo de maestros y de 5 Masters 1000, pero no de uno de los cuatro grandes.

En un análisis de los títulos logrados por Roger Federer, Rafael Nadal y Novak Djokovic, los tenistas más exitosos en activo, se puede apreciar esta tendencia. Sumando los títulos de Grand Slam, World Tour Finals, Masters 1000 y Juegos Olímpicos, Federer ha logrado 44, de los cuales 17 son majors. Nadal suma 40 títulos de este nivel, de los que 13 son de Grand Slam. Djokovic tiene 27, pero sólo 6 en los torneos más grandes. La diferencia en la proporción es significativa.

El tenista serbio es consciente de esta carencia, especialmente en los dos últimos años cuando su nivel tenístico le hubiera permitido alcanzar mayores logros. Este déficit en las grandes citas es el motivo principal por el que Djokovic quiere a Boris Becker a su lado. La experiencia del extenista alemán en esas situaciones es un soporte que Novak considera necesario, a pesar de que su mejor nivel mental (en 2011 y principios de 2012) llegó bajo la dirección de Marian Vajda. ¿Es una responsabilidad del entrenador o una cuestión interna que sólo Djokovic puede resolver? Su respuesta ha sido clara.

Con casi 27 años, Novak Djokovic no quiere dejar pasar más oportunidades de convertirse en leyenda. El serbio afronta una doble conquista en el próximo Roland Garros: ganar el único Grand Slam que se le resiste y volver a coronarse en uno de los cuatro reinados del tenis mundial.

viernes, 14 de marzo de 2014

No hay montaña alta para Federer

Roger Federer parece haber entrado en la máquina del tiempo. Su actual momento de forma recuerda a la etapa de su máximo esplendor, cuando sólo Rafael Nadal en tierra batida era capaz de superarle. En el partido nocturno del jueves en Indian Wells, el maestro suizo interpretó con su raqueta el "Ain't no mountain high enough" de Marvin Gaye y Tammi Terrell. Federer demostró que los globos más espectaculares no son patrimonio exclusivo de los reveses a dos manos. El surafricano Kevin Anderson, con sus imponentes 203 centímetros, se plantó en la red para rematar un punto al servicio, pero se topó con la magia de Roger Federer. El genial golpe de muñeca del suizo hizo que la bola rozara el cielo californiano. Ni siquiera el brazo estirado de Anderson y su raqueta pudieron impedir que Federer escalara la montaña.