sábado, 23 de enero de 2010

La mujer que puede llegar a la NBA



Brittney Yevette Griner se ha convertido en la jugadora de moda en la NCAA femenina (liga universitaria estadounidense). Los expertos debaten sobre la posibilidad de que algún día pueda jugar con los hombres en la NBA. Sus extraordinarias condiciones atléticas la hacen diferente al resto. Con sus 2.03 m. de altura y una envergadura de 2.24 m. (solo 5 centímetros inferior a la de Pau Gasol), Griner exhibe una agilidad, movilidad y capacidad de salto impropias de una jugadora de su tamaño.

La trayectoria de Brittney ha sido meteórica. No comenzó a jugar al baloncesto hasta los 15 años, en el Instituto Nimitz de Houston. Solo unos meses después, su gran facilidad para machacar el aro rival la convirtió en estrella. Un vídeo en internet que recogía sus mates durante un entrenamiento hizo de ella una jugadora mediática a los 16 años. Gracias a dicho vídeo, más de cuatro millones de personas conocieron a una chica llamada a marcar una época en el baloncesto.
Los mates de Griner se convirtieron en rutina durante los partidos de su etapa de instituto. Batió todos los récords imaginables y recibió numerosas condecoraciones. La más especial fue la del alcalde de Houston, Bill White, quien proclamó el 7 de Mayo de 2009 como “El día de Brittney Griner”.  

Pero Griner no era sólo una especialista en colgarse del aro. Sus innatas cualidades para el baloncesto llamaron la atención de los técnicos universitarios. En el verano de 2009 terminó su etapa colegial y las universidades estadounidenses más prestigiosas la querían en su equipo. Sin embargo, Brittney optó por la cercanía y aceptó la oferta de Baylor en su Texas natal.
En su primer año como jugadora universitaria, Griner ha llevado a su equipo a la ‘Final Four’ promediando 18 puntos, 8 rebotes y 6 tapones por partido. Además ofrece con sus mates y tapones ese punto de espectacularidad que tanto gusta a los americanos. Y también polémica. El pasado 3 de marzo recibió una falta descalificante por golpear y fracturar la nariz a una rival. Su reacción le costó dos partidos de sanción. Fue el único lunar de una sobresaliente temporada que ha reabierto el debate mujer-NBA en los medios norteamericanos.

 “Creo que existe una gran probabilidad de que una mujer juegue en la NBA en la próxima década. Debería ser una jugadora con un físico extraordinario”.  Lo dice David Stern, el mandamás de la mejor liga del mundo. Actualmente no existe una regla que impida jugar a una mujer en la NBA. Incluso el manager general de los Minnesota Timberwolves, David Kahn, asegura que nunca ha visto a una jugadora tan impresionante como Griner. “Me recuerda a Tayshaun Prince (jugador de la NBA). Algún día la elegiré en el draft”, afirma Kahn.  Dwayne Casey, entrenador asistente de los Dallas Mavericks, cree que el baloncesto femenino está cada vez más cerca del masculino. “El factor físico sería el más difícil para una mujer, sobre todo en defensa. Veré a una mujer en la NBA antes de dejar este mundo”, afirma Casey a sus 52 años. 
No es la primera vez que se vislumbra la posibilidad de que una mujer llegue a la NBA. En 1979, la base Ann Meyers firmó un contrato con los Indiana Pacers pero su participación en el equipo se limitó a tres entrenamientos.

Sin embargo, algunas estrellas de la NBA consideran remota la posibilidad de compartir pista con una mujer, al menos, a medio plazo:
Me gusta ver jugar a las chicas. Son maravillosas en la WNBA y hay muchas grandes jugadoras, pero estar en diez años en la NBA sería forzado, dice Lebron James.
Tony Parker, hermano de la estrella de la WNBA, Candace Parker, coincide con James: “Mi hermana es buena y tiene buenas condiciones, pero está lejos de formar parte de un equipo de la NBA. De todas formas, no voy a decir que nunca vaya a pasar. Espero vivir lo suficiente para verlo”.
A sus 19 años, Brittney Griner se mantiene ajena a las especulaciones sobre su futuro. Centrada en el día a día de su equipo, los Osos de Baylor, sólo tiene un objetivo para la próxima temporada: ser campeona universitaria.